domingo, 4 de diciembre de 2011

El corcho



Un Supervisor visitó una escuela primaria. En su recorrido observó algo que le llamó la atención: una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio, los alumnos hacían un gran desorden; el cuadro era caótico.
Decidió presentarse: "Permiso, soy el Supervisor... ¿Algún problema?"
"Estoy abrumada señor, no sé qué hacer con estos chicos...
No tengo láminas, no tengo libros, La Secretaría no me manda material didáctico, no tengo recursos electrónicos, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles..."
El inspector que era un "Docente de Alma", vio un corcho en el desordenado escritorio, lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos:
¿Qué es esto? “Un corcho señor "....gritaron los alumnos sorprendidos.
"Bien, ¿De dónde sale el corcho?".
"De la botella señor, "Lo coloca una máquina...", "del alcornoque... de un árbol"... "de la madera...", respondían animosos los niños.
"¿Y qué se puede hacer con madera?", continuaba entusiasta el docente.
"Sillas...", "una mesa...", "un barco!". Bien, tenemos un barco.
¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito?
Escriban a qué Estado pertenece.
¿Y cuál es el otro puerto más cercano?
¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que allí nació?
¿Qué produce esta región?
¿Alguien recuerda una canción de este lugar?
Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.
La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:
"Señor inspector, nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas Gracias."
Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra.
Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden...
"Señorita... ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?
Sí señor, ¡Cómo olvidarme!
Qué suerte que regresó. No encuentro el corcho.
¿Dónde lo dejó?"

Cuando el Maestro no tiene vocación o Alma de maestro.
Nunca encuentra el corcho!!!

Esto Si que es didáctico... (¿Tienes idea de cuántos docentes de éstos encontramos en las escuelas?)...

Y TÚ, ¿TIENES EL CORCHO? O TAMBIEN SE TE PERDIÓ ¡PIÉNSALO Y ACTÚA!




A los hijos...


Sólo por hoy, en la mañana, voy a sonreír cuando vea tu rostro y a reír cuando tenga ganas de llorar.
Sólo por hoy, en la mañana, voy a dejarte escoger la ropa que te vas a poner, voy a sonreír y a decirte que te queda perfecta.
Sólo por hoy, pediré un día de descanso, o vacaciones, para llevarte al parque a jugar.
Sólo por hoy, al mediodía, voy a dejar los platos en la cocina y voy a dejarte que me enseñes cómo armar ese rompecabezas juntos.
Sólo por hoy, en la tarde, voy a desconectar el teléfono y a apagar la computadora, para sentarme junto a ti en el jardín para hacer burbujas de jabón.
Sólo por esta tarde, no voy a reclamarte ni siquiera a murmurar, cuando tu grites y llores cuando pase el carro de los helados, y voy a salir contigo a comprarte uno.
Sólo por esta tarde, no voy a preocuparme sobre qué va a ser de ti cuando crezcas y voy a pensar otra vez en todas las decisiones que haya hecho acerca de ti.
Sólo por esta tarde, te dejaré que me ayudes a hornear unas galletas y no voy a estar detrás de ti tratando de arreglarlas.
Sólo por esta tarde, te estrecharé en mis brazos y te contaré una historia acerca de cuando tu naciste y sobre lo mucho que te quiero.
Sólo por esta noche, te dejaré salpicar en la tina y no me voy a enojar.
Sólo por esta noche, te dejaré despierto hasta tarde, mientras nos sentamos en el balcón a contar las estrellas.
Sólo por esta noche, estaré junto a ti por horas y extrañaré mis programas favoritos de TV.
Sólo por esta noche, cuando pase mis dedos entre tu cabello mientras rezas, simplemente daré gracias a Dios por el mayor regalo que he recibido.
Voy a pensar en las madres y en los padres que están ahora buscando a sus hijos extraviados; las madres y padres que visitan a sus hijos en sus tumbas en lugar de sus camas, y en las madres y padres que están en los hospitales mirando sufrir a sus hijos, gritando por dentro por no poder hacer nada más.
Y cuando te dé un beso de buenas noches te voy a estrechar un poco más fuerte, un poco más tiempo. Así, agradeceré a Dios por ti y no le Pediré nada, excepto, un día más. Creo que a veces las mamás y papás estamos demasiado absorbidos en nuestras rutinas diarias que olvidamos el hermoso regalo que los niños SON REALMENTE.

Mandamientos de un NIÑO a sus Padres


1. Mis manos son pequeñas, por favor, no esperes perfección cuando tiendo la cama, hago un dibujo, o lanzo la pelota. Mis piernas son pequeñas, por favor, camina más lento, para que pueda ir junto a ti.


2. Mis ojos no han visto el mundo como tú lo has visto, por favor, déjame explorarlo,
no me limites innecesariamente.


3. El trabajo siempre estará allí. Yo seré pequeño sólo por un corto tiempo, por favor,
tómate un tiempo, para explicarme las cosas maravillosas de este mundo, y
hazlo con alegría.


4. Mis sentimientos son frágiles, por favor, está pendiente de mis necesidades, no me retes todo el día (a ti no te gustaría ser retado por ser tan duro).
Trátame como te gustaría a ti ser tratado.
5. Soy un regalo especial de Dios, por favor, atesórame como Dios quiso que lo
hicieras, respetando mis acciones, dándome principios y valores con los cuales vivir, y enseñándome amorosamente.


6. Necesito tu apoyo y tu entusiasmo, no tus críticas, para crecer. Por favor, no seas
tan estricto; recuerda, puedes criticar las cosas que hago, sin criticarme a mí.


7. Por favor, dame libertad para tomar decisiones propias. Permite que me equivoque
para que pueda aprender de mis errores; así, algún día estaré preparado para tomar
las decisiones que la vida requiere de mí.


8. Por favor, no hagas todo por mí. De alguna forma, éso me hace sentir que mis esfuerzos no cumplieron con tus expectativas. Yo sé que es difícil, pero deja de compararme con mi hermano o hermana.


9. No temas alejarte de mí por un tiempo, los niños necesitamos vacaciones de los
padres, así como los padres necesitan vacaciones de sus hijos.


Soy Maestra ♥


Cuando digo que soy maestra, la gente en general responde con un “¡ah!” tan soso, que me gustaría expresar:

¿Dónde más podría atar lazos al pelo, ajustar cinturones, y ver un desfile de modas a diario?

¿Dónde, aunque siempre me vista de la misma manera, me dirán que mi vestido es bonito?

¿Dónde sino es aquí, me abrazaría un apuesto jovencito y me diría que me quiere?

¿Dónde eres tan importante que hasta a la estrella del desfile le has de limpiar los mocos?

¿En qué otra parte podría olvidar mis penas porque tengo que atender tantos arañazos, tristezas y enfados?

¿Quién recibe más flores que yo?

¿Dónde más podría guiar en la escritura de las primeras letras, una manita que quizás algún día escriba un libro?

¿En qué otro lugar recibiría el regalo de miles de sonrisas cada día?

¿En qué otro sitio me harían un retrato gratis?

¿En qué otro lugar mis palabras causan tanto asombro?

¿En qué otro trabajo, cuando faltas dos días, te reciben con los abrazos abiertos?

¿Dónde puedes ver en primera fila la ejecución de grandes obras de arte?

¿Dónde conservaría el alma joven, sino en medio de un grupo cuya atención es tan efímera, que siempre debo tener a mano una caja de sorpresas?

¿En qué otro sitio derramaría lágrimas porque hay que dar por terminado un año de relaciones felices?

¡Me siento grande trabajando con pequeños! 


No educas cuando...


No educas cuando impones tus convicciones, 
sino cuando suscitas convicciones personales.

No educas cuando impones conductas, 
sino cuando propones valores que motivan. 

No educas cuando impones caminos, 
sino cuando enseñas a caminar.

No educas cuando impones el sometimiento, 
sino cuando despiertas el coraje de ser libres.

No educas cuando impones tus ideas, 
sino cuando fomentas la capacidad de pensar por cuenta propia.

No educas cuando impones el terror que aísla, 
sino cuando liberas el amor que acerca y comunica.

No educas cuando impones tu autoridad, 
sino cuando cultivas la autonomía del otro.

No educas cuando impones la uniformidad que adocena, 
sino cuando respetas la originalidad que diferencia.

No educas cuando impones la verdad, 
sino cuando enseñas a buscarla honestamente. 

No educas cuando impones un castigo, 
sino cuando ayudas a aceptar una sanción.

No educas cuando impones disciplina, 
sino cuando formas personas responsables.

No educas cuando impones autoritariamente el respeto, 
sino cuando lo ganas con tu autoridad de persona respetable. 

No educas cuando impones el miedo que paraliza, 
sino cuando logras la admiración que estimula.

No educas cuando impones información a la memoria, 
sino cuando muestras el sentido de la vida. 

No educas cuando impones a Dios, 
sino cuando lo haces presente con tu vida.

CARTA DE UN NIÑO CON PROBLEMAS DE APRENDIZAJE A SU MAESTRA


Sé que no soy un niño fácil, que me distraigo con frecuencia y que no obedezco. Sé que a veces interrumpo las clases e incluso hago que los otros niños no aprendan. Sé que hago tu trabajo más difícil de lo que habitualmente es. Me duele pero sé que no soy lo que a los demás les gustaría que yo fuera. Pero todo eso es por fuera, porque por dentro soy un niño como los otros con una inteligencia maravillosa y un gran corazón, sólo que cubierto con una camisa de tristeza Y un abrigo de indiferencia para disimular.

Precisamente con ese gran corazón es que puedo decirte: GRACIAS.

Gracias por ser paciente y aguantar mi inconstancia. Gracias por protegerme: a veces de los adultos que no me soportan, a veces de los otros niños y gracias por protegerme a ellos de mí. Creo que en ocasiones sin querer les hago mal.

Gracias por recogerme cuando los demás me desechan, por no reírte cuando los demás se burlan de mí, por entenderme cuando no sé expresarme.

Gracias por creer en mí. aún cuando nadie cree. Por estar segura de que yo saldré adelante aún cuando todo el mundo apuesta por mi fracaso.

Gracias por no darte por vencida, aún cuando a veces te sientes cansada. Gracias por aceptar el reto que significa el manejar un niño como yo. Gracias por ser ingeniosa y recursiva; por inventarte mil cosas para que yo logre mis objetivos.

Gracias por ser muda cuando me merezco una crítica, gracias por ser sorda cuando otros te hablan de mí. Gracias por gritar mis logros, sabiendo que costaron un poco más de esfuerzo que para los otros.

Gracias, en fin, por todo.
Sin ti, sin tu esfuerzo... no saldré adelante, tu eres mi gran aliad@, nunca me faltes.